Donde siempre se aprende

Un diálogo de culturas: el jazz como puente educativo entre Rusia y Cuba

Por: Evelyn Leyva, periodista

El Festival Internacional Jazz Plaza 2026 se convierte este fin de semana en una extraordinaria aula de intercambio cultural. El destacado saxofonista y Artista del Pueblo de Rusia, Igor Butman, llega a La Habana junto a la renombrada Orquesta de Jazz de Moscú, ofreciendo dos conciertos magistrales los días 30 y 31 de enero en la Fábrica de Arte Cubano y el Teatro Nacional de Cuba.

Esta presentación trasciende el espectáculo musical para constituir un encuentro pedagógico entre dos tradiciones jazzísticas. Butman, considerado el principal embajador del jazz ruso en el mundo, cumple así un anhelo personal: «Desde mi participación aquí en 2017, soñé con traer a toda nuestra orquesta. Será un encuentro entre dos grandes culturas», expresó el músico.

El concierto está diseñado como una lección viva de fusión y respeto musical. El repertorio, preparado especialmente para esta gira latinoamericana apoyada por el Ministerio de Cultura de Rusia, integrará estándares clásicos del jazz ruso con obras de compositores cubanos. Esta cuidadosa selección permitirá apreciar las particularidades rítmicas, armónicas y de orquestación de ambas escuelas, promoviendo un entendimiento más profundo de sus identidades sonoras.

Fundada y dirigida por Butman desde 1999, la Orquesta de Jazz de Moscú es un ejemplo de excelencia y evolución musical. Reconocida internacionalmente como una «constelación de virtuosos», la big band ha servido durante más de 25 años como catalizadora del desarrollo del jazz en Rusia y como puente cultural en festivales de todo el mundo. La trayectoria de Butman, que incluye colaboraciones con leyendas como Chick Corea, ilustra el diálogo global constante que caracteriza al jazz contemporáneo.

Para el Canal Educativo, esta presentación representa una valiosa oportunidad de enriquecer nuestra comprensión del jazz como lenguaje universal y en constante diálogo. Observar cómo los músicos rusos interpretan obras cubanas, y viceversa, nos permite reflexionar sobre la adaptación, el respeto a las esencias culturales y la creación de nuevos significados a través del arte. No se trata solo de escuchar una gran orquesta, sino de ser testigos de un acto de comunicación y aprendizaje intercultural a través de la música.

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