Donde siempre se aprende

El Coloquio «Leonardo Acosta in Memoriam»: la bitácora intelectual del Jazz Plaza

Foto: Marian Eugenia Serrano Estepa

Por: Evelyn Leyva, periodista

La edición XXI del foro teórico demuestra que la salud del género se mide tanto en escenarios como en aulas, apostando por la fusión identitaria y el relevo generacional.

La Nave 3 de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) se transforma, del 26 al 31 de enero, en el epicentro de la reflexión jazzística. La vigésimo primera edición del Coloquio Internacional «Leonardo Acosta in Memoriam» opera como el contrapunto esencial al Festival Jazz Plaza, proponiendo una inmersión en los códigos, desafíos y futuros del género.

Más allá de los paneles, el coloquio revalida su rol como plataforma de lanzamiento y validación crítica. Dos estrenos discográficos sintetizaron sus ejes temáticos: por un lado, «De regreso a la aldea» de Ernesto Oliva, un «híbrido», en palabras de su autor, que tensiona lo popular y lo académico desde la raíz guantanamera; por otro, «Rastros del alba» de los hermanos Abreu, un proyecto apadrinado por Ernán López-Nussa que ejemplifica el diálogo intergeneracional como motor de renovación.

El programa, apoyado por el Fondo de Arte Joven, profundizó en debates estructurales. El panel «La enseñanza del jazz en Cuba y su influencia en la expresión corporal» interrogó los métodos pedagógicos, mientras que la discusión sobre la «Presencia femenina en la industria» evidenció la voluntad de abordar las dinámicas de poder dentro del campo musical.

Así, el Coloquio Acosta se afirma no como un apéndice teórico, sino como el órgano vital donde se diagnostica y proyecta el jazz cubano contemporáneo, asegurando que su evolución esté acompañada de una conciencia crítica tan vibrante como su propia música.

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