MsC. Madelayme Zorrilla Contino
Pensar en el legado de nuestro líder indiscutible Fidel Castro Ruz a propósito de su cumpleaños 99 implica rescatar las esencias de su ideario para el trabajo diario, y más aún, para servirle al pueblo que fue su razón primera y parte esencial de nuestra misión. En el caso que ocupa reflexionaremos sobre el valor de la cultura y los desafíos para la programación educativa cultural desde las miradas del pensamiento de Fidel.
Cuando el 28 de enero de 1988, en el IV Congreso de la Uneac, nuestro líder histórico Fidel Castro Ruz en una profunda y critica intervención contra las ideas tecnócratas que desprecian las expresiones artísticas y las califican como un “gasto innecesario” defendió el valor de la cultura, como un elemento central para evaluar el nivel de vida del pueblo, expresó:
“Nivel de vida no es solamente toneladas de cosas materiales, hacen falta muchas toneladas de cosas espirituales. Nivel de vida es educación, nivel de vida es la seguridad, sentirse seguros (…) Hay montones de servicios que son niveles de vida: un buen programa de televisión, una buena película, pero, sobre todo, las actividades artísticas y culturales se pueden convertir en una de las más altas expresiones del nivel de vida”
Pues en la concepción revolucionaria que caracterizaba el pensamiento de Fidel la democratización en el acceso a la cultura; la defensa de la identidad nacional; la salvaguarda del patrimonio cultural; el impulso al desarrollo del talento en un clima de libertad creadora, compromiso y participación; así como el fomento en la población de capacidades de apreciación artística, cada vez más exigentes, constituían las proyecciones esenciales de la política cultural.
En ese entramado cultural aparece la etapa de proliferación de la TV Educativa en Cuba que inició en 1999 como parte de la Batalla de ideas que consolidaba el pensamiento fidelista. El Canal Educativo surgió en mayo de 2002, de hecho, fue el tercer canal de la Televisión Cubana. El Ministerio de Educación creó la Dirección Nacional de Televisión Educativa, que tuvo por objetivo coordinar la producción de la programación del Canal Educativo con la Unión de Jóvenes Comunistas, el ICRT, y otros ministerios,.
Durante el periodo inicial se desarrolló una fase experimental que dio lugar a la transmisión de una programación de Televisión Escolar destinada a estudiantes de todos los niveles de enseñanza, en los territorios de La Habana, Ciudad de La Habana, y Santiago de Cuba, la cual se extendió hasta finales del curso. Con la finalidad de aportar posibles estrategias a los docentes ante el trabajo con las teleclases, además de informar sobre los contenidos de las emisiones, se editó un documento con formato de tabloide.
En el 2004 se logró una nueva meta, al inaugurarse Canal Educativo 2, el 18 de abril, también como proyecto del Comandante en jefe Fidel Castro Ruz que tuvo el objetivo de incrementar en calidad y cantidad una programación dirigida a la educación del pueblo en la isla. La primera emisión al aire fueron las “Olimpiadas del Deporte Nacional” seguido de “Todo Listo” que junto a programas como “Signos”, “Miradas”, “Confesiones de grandes” formaban parte de la primera parrilla de programación.
Se reafirmaba así lo que el 28 de Febrero de 2003 nuestro líder histórico Fidel Castro Ruz en el discurso durante su visita al Grupo Empresarial Panda en Nanjing, China pronunciaba: “A mí me parece que una de las mejores cosas que se están haciendo en nuestro país es la revolución que llevamos a cabo en la educación, que incluye una educación general integral, que incluye no solo los conocimientos profesionales que debe tener una persona, sino el mínimo de conocimientos culturales para tener una cultura artística, una cultura general y una cultura política[…].”
En la actualidad, la programación del Canal Educativo responde a esas nociones de cultura que inspiradas en el legado de Fidel convocan a construir y reconstruir consensos, con vocación humanista para trabajar por la emancipación del ser humano, por los mejores valores para nuestra sociedad y por reforzar nuestra cultura de la resistencia y la liberación, desde un pensamiento y una práctica descolonizadora y antiimperialista.