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Camilo Cienfuegos: El héroe de la sonrisa y la lealtad

Por: Evelyn Leyva, periodista

A 94 años de su natalicio, recordamos al símbolo de la jovialidad y el compromiso revolucionario.

Un 6 de febrero, pero de 1932, nacía en el barrio de Lawton, La Habana, quien se convertiría en uno de los personajes más queridos y emblemáticos de la historia cubana reciente: Camilo Cienfuegos Gorriarán. Aún hoy, su imagen, coronada por el sombrero alón y su sonrisa franca, perdura como un símbolo de alegría, valentía y profunda lealtad. Camilo se formó en el ambiente de efervescencia política de la década de 1950.

Su oposición a la dictadura de Fulgencio Batista lo llevó al exilio y, posteriormente, a integrar la expedición del yate Granma en 1956, junto a Fidel Castro, el Che Guevara y otros revolucionarios. Su ascenso dentro del Ejército Rebelde fue meteórico. No solo por su destreza y audacia militar, demostrada en combates claves como la batalla de Yaguajay –una victoria decisiva que le valió el título de «El Héroe de Yaguajay»–, sino también por su carisma natural y su trato sencillo con los campesinos y soldados, cualidades que le hicieron merecedor del apodo «El Señor de la Vanguardia». Tras el triunfo de la Revolución en enero de 1959, fue designado Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, la máxima responsabilidad militar en los primeros meses del nuevo gobierno. En ese corto pero intenso periodo, se destacó por su cercanía al pueblo.

Su lealtad quedó plasmada en el histórico diálogo en el que, ante la pregunta de Fidel Castro «¿Voy bien, Camilo?», él respondió: «Vas bien, Fidel». La vida de Camilo fue tan intensa como breve.

El 28 de octubre de 1959, a los 27 años, desapareció en el mar durante un vuelo entre Camagüey y La Habana. Una extensa búsqueda no logró hallar rastro alguno, creando una aureola de misterio y mito alrededor de su figura. Su desaparición lo convirtió en un mártir eternamente joven. Cada año, el 28 de octubre, los escolares y el pueblo cubano lanzan flores al mar y a los ríos en su honor, en un conmovedor tributo nacional.

Más que un estratega militar, Camilo Cienfuegos encarnó el espíritu popular de la Revolución. Representó la jovialidad en la lucha, la humildad en el poder y una lealtad que trascendió su vida física. Hoy , su recuerdo es el de una sonrisa viva, un faro de coherencia y un recordatorio de que la entrega a una causa justa, junto al pueblo, forja leyendas que el tiempo no borra.

 

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