Donde siempre se aprende

Raúl Castro a sus 95 años: el guerrero modesto que el imperio no puede doblegar

Por: Evelyn Leyva, periodista

El general de ejército Raúl Castro Ruz llega a sus 95 años con la humildad que lo caracteriza y el amor y respaldo de su pueblo. Conocido por sus adversarios como “Raúl el temible”, quienes lo tratan afirman que es un cubano clásico, bromista y familiar. Aseguran que es un hombre extraordinariamente disciplinado, que ama el orden, detesta el dogmatismo y rinde culto a la amistad.

Desde 1959 los cubanos aceptaron la propuesta de Fidel Castro de designarlo como segundo al mando de la Revolución. “No lo hago porque sea mi hermano —dijo entonces Fidel—, pues todo el mundo sabe cuánto odiamos el nepotismo, sino porque honradamente lo considero con cualidades suficientes para sustituirme en caso de que yo tenga que morir en esta lucha”. El líder revolucionario destacó además sus firmes convicciones y su capacidad demostrada en la lucha insurreccional.

Raúl Castro no es un hombre mediático; tardó 30 años en dar una entrevista a un medio de comunicación en América Latina. Su segundo nombre es Modesto, y más de seis décadas después así lo siguen viendo sus contemporáneos. Yasel Toledo Garnache, presidente nacional de la Asociación Hermanos Saíz, lo describe como alguien que ha dedicado gran parte de su vida a un pueblo de paz y a un país que aspira siempre a la alegría y la felicidad.

Hombre de paz, dirigió durante 49 años las que alguna vez fueron las fuerzas armadas más poderosas de América Latina, aunque él advertía que eran “las más baratas”, bajo la máxima de que evitar la guerra equivale a ganarla. Está convencido de que la historia la hacen los hombres y los pueblos que actúan con energía, sin que los paralice el temor a equivocarse. “Cada momento histórico tiene asignadas a las generaciones sus tareas, sus misiones; cada instante tiene sus héroes y sus protagonistas”, ha afirmado.

Cree fervientemente en la juventud y en la unidad como camino hacia la victoria. Su hija Mariela Castro, directora del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), sostiene que su liderazgo sigue presente e inspirando a las nuevas generaciones, especialmente desde su ejemplo como joven revolucionario. Al igual que Fidel, Raúl ha sido un hombre visionario con una fuerte capacidad para avizorar el futuro.

Hoy los cubanos recuerdan su discurso tras los ataques perpetrados en Tarará, cuando advirtió que desde mucho antes Estados Unidos ya planeaba una intervención militar en la isla. Sus palabras resuenan con fuerza ante las calumnias que el imperio levanta ahora contra él, con el mismo objetivo de siempre. “Sépanlo de una vez: el que a hierro mata, a hierro muere”, sentenció entonces el general de ejército.

Raúl Castro ha dicho que siente la legítima felicidad y la serena confianza de ver con sus propios ojos la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo. Así, garantiza la independencia y soberanía nacional más allá de su propia vida. Por todo ello, a sus 95 años, sigue siendo una columna firme de la Revolución Cubana.

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