Donde siempre se aprende

Vivir del cuento y el por qué de su popularidad

 

El humor cubano en los tiempos actuales, fue el tema del Moviendo los caracoles del 11 de marzo, celebrado en la Sala Villena de La Uneac y que tuvo una mesa integrada por KiKe Quiñones, Alejandro García ( Virulo), Enrique Lacoste y Pedro de la Hoz, con la moderación (y provocación) de Juan Carlos Travieso.

Asunto peliagudo porque se ha dicho en más de una oportunidad que en Cuba el humor está en crisis. Por lo menos en la televisión ha tenido algunos momentos de respiro en los últimos lustros, pero en términos generales ha existido ausencia de espacios humorísticos atractivos y que a la vez no tengan el lastre de frases o chistes soez.

Virulo, un hombre del espectáculo rememoró como se hacía en los años 80, experiencias que se pueden tener en cuenta, para conseguir obras teatrales a teatro lleno, con argumentos cómicos per se, sin recurrir a lo vulgar.

Kike Quiñones, presidente del Centro nacional del humor, apuntó que Cuba es el único país que tiene una institución para los humoristas y precisamente, por ese poder de concentrar a hombres y mujeres con talento para hacer reír, está trabando en nuevos proyectos para la TV. Hace mucha falta que esas ideas se conviertan en realidad, porque hasta ahora Vivir del cuento es el programa que saca la cara por los espacios cómicos de la tv.

Integrantes de ese colectivo Luis Silva, Omar Franco y Mario Sardiñas de los actores, más Ignacio, Nashi, Hernandez, director, estuvieron en Moviendo los caracoles. De alguna manera recibieron el reconocimiento y Nashi contó lo difícil que resulta cada programa, desde que se pare la idea hasta que se transmite el espacio.

Una semana después comprobé (una vez más) las palabras de Nashi: ya con la Covid andando en Cuba, creo que inauguré el usar nasobuco, en personas no vinculadas al trabajo de la salud, no uno convencional sino un pañuelo protegiéndome. De hecho publique sobre mi experiencia

Lo primero que noté (en varias oportunidades he asistido a una filmación) que aunque el set es más chico que el existente en el ICRT, allí no tienen apuro para terminar una escena, porque no hay que desbaratar la casa de Pánfilo a una hora para entregar el local a otros artistas.

El estudio está en Astoc, un poco lejos, pero hay transporte para todo el equipo integrado por unas cincuenta personas, que trabajan con carácter fijo. Desde diciembre la producción corre a cargo de RTV comercial y los primeros programas con estas características fueron El barrio, la fiesta y el hombre nuevo, Strike cantado, En el banco de la paciencia, Se divisa la divisa, En chivo de Ambrosio y Que más puede pasar.

Antecedido por Planeta animal, un chorro de frescura por los enredos de Pánfilo, Chequera y Ruperto, este último programa, Identidad, tuvo otro excelente actor: Calviño (en lo académico el Doctor en Ciencias Manuel Calviño) que me dejó boquiabierta con el desenfado con el que se comportó.

Claro, desde Silva, Calviño, Omar hasta el último actor repasaron una y otra vez las escenas, primero antes de enfrentarse a las cámaras y luego con ellas. Todos, incluido, Calviño hicieron su morcillita.

Pero sólo con buena actuación y un buen guion de Jaime Forte, enriquecido por todos los que intervienen, no se lograría el resultado que Usted vio en pantalla.

Ahora, como nunca antes, vi un team work consolidado: son los mismos camarógrafos, vestuaristas, maquillistas, anotadoras, asesoras que desde que llegan, conforman un grupo donde la risa reina, hasta que Nashi da el arranque para empezar.

Ese trabajo de equipo es lo que posibilitó a Vivir del Cuento ganar el gran Caracol el pasado año y otros importantes premios en los festivales de la televisión.

Para ellos lo más importante es que desde hace tiempo constituyen el programa con mayor teleaudiencia y más elevado índice de gusto de la televisión cubana. Ninguno de sus integrantes “se cree cosas”, al contrario aceptan sugerencias hasta de los invitados y están muy al tanto de la opinión de Usted que los ve y disfruta cada lunes por Cubavisión.

Tomado de Cubadebate

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